“Redescubrir la austeridad es una vivencia que puede ayudar”
-José Luis Andrades es un laico misionero de La Consolata y miembro de las obras misionarias pontificales. Integra la Repam (Red Eclesial Panamazónica) y es miembro de la Junta Directiva de la APEP (Asociación de Promoción de la Educación Popular).
ENTREVISTA DE MACKY ARENAS
_ A todos llamó la atención que la primera encíclica del papa Francisco fuera Laudato Si. ¿Por qué sobre este tema, que nunca había sido abordado en una carta papal?
_ Él quiso que esta encíclica se inscribiera en lo que se llama el magisterio social de la Iglesia. Desde la Rerum Novarum (León XIII), en la época moderna, ya se comenzaba a salir del marco de los problemas netamente internos a tocar temas de cara al mundo, abordando los problemas de la humanidad. La Iglesia entiende que tiene que ser Lumen Gentium (Luz del Mundo). Allí se ubican posteriormente las encíclicas Pacem in Terris (Juan XXIII), Populorum Progressio (Pablo VI), Laborem Exercens (Juan Pablo II), es decir, es toda una enseñanza social de la Iglesia contenida allí. Francisco recogió una de las preocupaciones más sentidas de nuestro momento: estamos llegando a un agotamiento muy serio de las fuentes del planeta, estamos produciendo una destrucción del medio ambiente. Hemos pasado de considerar a la Tierra como nuestra madre o hermana, como decía san Francisco de Asís, a avanzar en la destrucción de todo lo creado.
_ ¿Podría contarse entre las filas del ecologismo radical?
_ No, él claramente se distancia de los radicales. Anima a tomar estos temas con conciencia e intentar reponer el pasivo ecológico. Es decir, si tomaste un árbol, siembra diez. Necesitaste agua, devuélvela procesada. No se trata de paralizar el desarrollo sino de hacerlo más consciente y, por lo tanto, más humano.
_ El papa Francisco estaba convencido de que la degradación ambiental y la injusticia social estaban interconectadas…
_ Ciertamente. Por ejemplo, en el caso amazónico, donde hay lo que llaman tierras raras, que tienen coltán y una serie de minerales absolutamente necesarios para la industria. Pero resulta que, al mismo tiempo, son el asiento de una variedad de pueblos ancestrales y pueblos nuevos, criollos venezolanos -en nuestro caso- venidos de distintas ciudades de Venezuela. Si llega la destrucción del medio ambiente, son ellos los primeros afectados. Lo único que tenían era eso, si lo destruyen, se quedan sin nada. Muchas veces he constatado la contaminación de ríos y otros ambientes por parte de grandes empresas instaladas allí. ¿Que le queda a los pobladores? Ir a mendigar a las grandes ciudades y engrosar las filas de la marginalidad.
_ ¿No hay allí una crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, junto con la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso?
_ Él cuestiona al liberalismo radical. Hacer lo que uno simplemente quiera, es algo que la Iglesia siempre ha considerado un pecado. Hay límites en la vida humana, en la naturaleza. El infantilismo se expresa, por ejemplo, cuando un niño no conoce sus límites y puede llegar a hacer cosas que ponen su vida en peligro de no ser supervisado. El infantilismo social y económico es similar. El Papa alerta acerca del desarrollo, y muy al contrario de oponerse, predica que debe ser sustentable. Es el surgimiento de las energías alternativas, pues puedes hacer funcionar turbinas con la corriente de los ríos y generar la electricidad que necesitas. No vas contra la tecnología, la mejoras, sólo la haces más limpia y, por lo tanto, más humana para todos. Poco a poco se puede ir en esas direcciones, protectoras y más amigables con el ambiente. No todo el mundo acepta eso. Hay intereses muy poderosos que conspiran en contra. Pero de a poco se dan pasos para acciones más racionales.
_ Se habla de la necesidad de debates sinceros y honestos sobre este tema. ¿No está presente aquí una grave responsabilidad por parte de la política internacional así como de la local, para explorar vías y proponer un nuevo estilo de vida, a partir de esta encíclica papal?
_ Se han promovido por el enorme rol moral de la Iglesia. Allí está la grandeza del papa Francisco, quien entendió muy bien ese rol. En realidad, cada Papa ha tenido su momento de asumirlo. En el caso de la Casa Común, Francisco se fundamenta en dos elementos. El primero, la fraternidad humana (Fratelli Tutti). Somos hijos de un mismo Padre, por lo que somos hermanos y vamos en la misma barca. El daño que le hagamos a la Casa Común, tarde o temprano nos alcanzará. Por eso él habla de que todo está interconectado, ligado. Vivimos en una casa de todos. Además, evita los dos paradigmas, el marxista -oponerse a los opresores y acabar con ellos- y el capitalista – hacer lo que venga en gana-. Él se opone a ambos y proclama la fraternidad universal. Es el mejor antídoto contra la pretendida autorregulación, que puede ser verdad pero llega un momento en que ya no lo es. Ese momento es cuando se impone el egoísmo, los intereses individuales y poderosos. Allí, ya no hay regulación que valga.
_ Lo que sí ha ocurrido en los últimos años es una discusión muy acalorada sobre el calentamiento global. El Papa afirma que, aunque hay otras causas, la principal es la actividad humana. ¿Podemos aceptar eso frente a la tesis de quienes sostienen que siempre, en todas las épocas, aún sin tecnologías avanzadas, hubo desastres naturales que causaron gran daño a la humanidad?
_ Hay biólogos que entienden que la tierra es un sistema que se autorregula. En efecto, se trata de un sistema vivo y así como los humanos aparecimos en algún momento, en otro desapareceremos. Probablemente la tierra también. ¿Qué pasa en este momento? La producción industrial, tal y como va, aceleró procesos de destrucción. Antiguamente, todos los ríos de Caracas eran navegables o eran capaces de darnos agua. Ahora están en la antípoda de lo que eran. No todo progreso es progreso y es lo que alerta el papa en esa encíclica. El asunto es que la gente toma actitudes polarizadas y así no se puede considerar un tema tan grave de una manera responsable.
_ Hay ecosistemas muy frágiles. ¿Qué han podido ustedes constatar en la Amazonía?
_ La gente llega y decreta: estas tierras son muy buenas para sembrar soya. Pero la tierra es un humus pequeñito. Da para dos o tres cosechas. Luego se convierte en una especie de arena que no sirve para más nada. Eso lo he visto, sobre todo en el Amazonas brasileño. No es para tomárselo en broma. Hay gente que dice que el Papa enarboló las banderas de la izquierda. Yo creo que más bien se las quitó. Llamó a los científicos más reputados, ligados a la Academia Vaticana de la Ciencia para indagar dónde había consensos, ya que era plenamente consciente del debate. En todo esto hay un consenso bastante generalizado: los únicos que lo niegan son las grandes empresas petroleras que pagan lobbies muy altos para promover sus ideas e impedir todo acuerdo al respecto.
_ Los mismos llamados ha hecho este nuevo papa León XIV. ¿Piensa que hay una conversión ecológica en marcha?
_ León XIV, en el Borgo Laudato Si, acaba de celebrar su primera misa por la ecología. Este es un Papa de una revolución tranquila. Celebró la misa de espaldas como un mensaje para aquellos que prefieren la misa tradicional. Está buscando acercarse, y eso es válido. Lo importante es que cada vez hay más el criterio de que la naturaleza es un espacio bello, abierto a todos, que debemos disfrutar pero también cuidar.
_ ¿Cómo piensa que ha dinamizado la encíclica Laudato Si las actividades de la Repam?
_ En esa encíclica del papa Francisco, sin duda, hemos encontrado un respaldo muy grande para nuestro trabajo. Él mismo experimentó una conversión cuando estuvo en una conferencia de obispos en Aparecida (Brasil-2007) y observaba cómo los brasileños en sus intervenciones se referían a la “madre tierra, madre naturaleza, madre Amazonía”, lo que le producía curiosidad. Ello lo llevó a una reflexión profunda, y a una investigación producto de ella. No se puede entender Laudato Si sin entender a Jorge Mario Bergoglio, cuando tuvo que hacer el resumen de ese importante evento de la Iglesia Católica que fue la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Fueron los obispos brasileños quienes dieron el grito de alarma. Hay lugares que eran fértiles y hoy son desiertos.
_ ¿Existe una conferencia episcopal amazónica?
_ La CEAMA es una conferencia eclesial, lo cual es una novedad pues hay sacerdotes, religiosas y laicos. Algo crucial acá es que, más allá de las diferencias político-territoriales, que ayudaron en algún momento, hay una conciencia común de que la geografía está unida. Venezuela está unida por el Orinoco y el Brazo Casiquiare a toda la Amazonía. De los Altos Mirandinos, toda el agua que cae hacia la parte baja del estado y hacia Aragua, va al Orinoco. Según los mapas de la Nasa, la cuenca orinoquense arranca en los Altos Mirandinos. Estamos todos unidos. Lo más valioso que puede darnos la CEAMA es generalizar y fortalecer esa conciencia.
_ ¿Qué podríamos hacer desde nuestras vidas, en lo personal y social, para ser agentes de conciencia y promover acciones en protección de la Casa Común?
_ Lo primero es leer, informarse. Disponemos de muy serios y fundados informes científicos internacionales sobre estas realidades. Dichos documentos tratan temas muy pertinentes. En Venezuela se producen esos informes cada año. Al mismo tiempo, conocer la encíclica Laudato Si, lo cual es reencontrar una dimensión que ya Francisco de Asís vivió hace 800 años. En otras palabras, nuestro modelo de vida tiene muchas cosas buenas pero puede mejorar. Hay un montón de cosas que no necesitamos y una vida más simple, menos aparatosa puede ser también muy buena. Redescubrir la austeridad es una vivencia que puede ayudar. Luego, manejar adecuadamente la basura, el consumo de agua en nuestras ciudades. Comencemos por Venezuela, que buena falta hace a nuestras ciudades una mejor atención a estos problemas.-