Autor: Webmaster

OSWALDO ÁLVAREZ PAZ:“La certeza es que vamos a ganar. La incertidumbre es todo lo demás”

El final no es el 28, que es el final de una primera etapa que estamos construyendo de manera muy exitosa
La certeza es que Maduro tiene el rechazo del 80% de la nación; la incertidumbre es todo lo demás
¿Cómo cobrar? Allí están la estrategia y las tácticas que no se pueden declarar. Pero existen
Nuestra obligación es no pensar en el pasado sino en el país que queremos construir
Mi confianza en la Iglesia es inquebrantable. Creo que están haciendo lo correcto en todas partes

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César Pérez Vivas: «Necesitamos un liderazgo modélico para el rearme espiritual, moral y cultural de Venezuela»

– Venezuela requiere un nuevo aliento para convivir
– Apostamos por una transición pacífica y ordenada de acuerdo con la Constitución
– Las iglesias deben jugar un rol más protagónico
– Si no hay civilidad, no veremos los resultados materiales
– El Estado venezolano no puede seguir actuando como si fuera empresario
– La iniciativa privada debe entrar en acción
– El simple pragmatismo no ha sido un buen consejero

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Stoltenberg hace un llamamiento a la unidad transatlántica en el 75 aniversario de la OTAN

La sombra alargada de Donald Trump ha marcado el 75º aniversario de la OTAN. A pesar de que la Alianza cumple años en plena forma, sin que nadie dude de su utilidad ante el resurgir de Rusia como enemigo, se ciernen nubarrones en el horizonte: la posible vuelta del magnate estadounidense a la Casa Blanca, quien ha amenazado con dejar a los europeos a la intemperie si no gastan más en Defensa y con cesar la provisión de armamento a Ucrania; y la posibilidad de que los planes europeos de ser más independientes respecto a Washington (en parte por miedo a Trump) e incentivar su propia industria armamentística acaben soliviantando Washington y dañando el vínculo transatlántico, que parecía estar en un momento dulce tras la caótica retirada de Afganistán.

Por eso, el discurso del secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, en la ceremonia conmemorativa en la sede de la organización militar en Bruselas ha estado plagado de mensajes velados. «No creo en Estados Unidos solo, igual que no creo en Europa sola. Creo en Estados Unidos y Europa juntos en la OTAN porque juntos somos más fuertes y estamos más seguros», ha proclamado ante los ministros de Exteriores de los 32 aliados.

Para que no queden dudas sobre que los beneficios son mutuos, Stoltenberg también ha subrayado que Washington necesita a Europa, aunque Trump lo esté poniendo en duda. «Los aliados europeos aportan ejércitos de categoría mundial, una vasta inteligencia que funciona y una influencia diplomática única que multiplica el poderío norteamericano», ya que gracias a su pertenencia a la OTAN Estados Unidos «tiene más amigos y más aliados que ninguna otra gran potencia». A su vez, el político noruego se ha comprometido a un reparto justo de la carga y ha recordado que este año se espera que 18 miembros de la organización militar cumplan el objetivo del 2% del gasto en PIB.

Unas palabras que Stoltenberg ha afirmado ante el Tratado de Washington original, firmado el 4 de abril de 1949 por los 12 miembros fundadores y que ha cruzado el Atlántico por primera vez para ser expuesto en la sede de la Alianza en Bruselas. Según el secretario general, la OTAN llega a sus 75 años «más grande, más fuerte y más unida que nunca». La ceremonia conmemorativa ha estado amenizada con la música de las orquestas reales de las Fuerzas Aéreas belgas y de la Marina neerlandesa y ha comenzado con la colocación de una corona de flores como homenaje a los caídos en las misiones de la Alianza.

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LA OTAN Y SUS ALCANCES CONTINENTALES

La Organización del Tratado del Atlántico Norte, mejor conocida como la OTAN (NATO, por sus siglas en inglés) fue creada en la ciudad de Washington DC, el cuatro de abril de 1949 por doce países del llamado mundo occidental, diez de ellos europeos y dos del continente americano, Estados Unidos y Canadá.

El Tratado solo tiene 14 artículos, no se necesitaban más. Como la constitución estadounidense de 1787 de tan solo 7 artículos, y vigente desde hace ya 250 años. Pareciera que cuando se está claro en los objetivos, las naciones no tienen necesidad de extensiones explicativas, que las más de las veces se prestan a interpretaciones conflictivas que culminan en sus derogaciones, y un volver a empezar, una y otra vez, en una indescifrable ley del “corsi e ricorsi”, como lo visualizó Juan Bautista Vico en su momento.

Quizás antes de esa fecha había nacido ese Tratado. Al menos en los subconscientes de Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt, cuando se reunieron con su par soviético Joseph Stalin en el palacio imperial de Livadia en Yalta el 11 de febrero de 1945, con el fin de decidir sobre el status de Alemania una vez finalizada la guerra, y el reparto de Europa Oriental, prácticamente ya dominada por la Unión Soviética.

Y no se equivocaron los aliados occidentales (en particular Roosevelt y Harry Truman que temían una expansión del comunismo en Occidente, una vez finalizada la guerra). Para los europeos esto fue una realidad desde el mismo momento de finalizar oficialmente la Segunda Guerra Mundial (8 de mayo de 1945); los europeos se plantearon la necesidad de forjar alianzas ante futuras acciones bélicas contra sus territorios. Primero fue el Acuerdo de Dunkerque firmado en marzo de 1947 entre el Reino Unido y Francia, con el fin de la mutua asistencia ante posibles ataques de una Alemania reconstruida.

Luego, el 17 de marzo de 1948 Bélgica, los Países Bajos, Luxemburgo, Francia y el Reino Unido firmaron el Tratado de Bruselas, que prevé la defensa mutua de todos los países firmantes en caso de un acto bélico contra alguno de sus miembros. Tratado que fue el antecedente inmediato de la creación de la Unión Europea.

La dolorosa lección aprendida de los estragos de la Segunda Guerra Mundial, provocada por la Alemania nazi, llevó a Europa a identificar sus valores, su identidad compartida, en lo que se ha dado en denominar cultura occidental, “sustentada en los principios de la democracia, las libertades individuales y el imperio de la ley”, tal como reza el preámbulo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

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