ENTREVISTA DE MACKY ARENAS

A 80 años de la Carta de Naciones Unidas, se analizan las luces y sombras de la Organización, cuando entra a un sistema que se asemeja al siglo XIX, donde las potencias son las que deciden si hay acuerdo o enfrentamiento, y los derechos humanos ya no están en los primeros lugares de la lista de prioridades.

A 80 años de la Carta de las Naciones Unidas, no hay duda de que estamos, como lo calificó un vaticanista en el diario L´Osservatore Romano, ante “un milagro frágil”. Ese vaticanista es Andrea Tornielli quien, en el Editorial del órgano de difusión por excelencia del Vaticano, analizó las guerras en curso, el ocaso del multilateralismo y la voz profética de los Papas.

Aquí, en Encuentro Humanista, hemos conversado con uno de nuestros más esclarecidos analistas internacionales, el embajador Sadio Garavini di Turno, doctor en Ciencias Políticas, escritor y columnista de prensa.

———

_ A 80 años de la creación de la Organización de Naciones Unidas, en un escenario cada vez más peligroso pues pareciera que sólo se busca el cese al fuego y no la paz duradera, cada vez se instala con más fuerza la idea de que estos organismos internacionales están caducos y no llegan a la altura de sus compromisos. Hagamos un balance de qué ha funcionado y que no en la ONU.

_ La ONU, como muchas organizaciones internacionales tiene sus luces y sus sombras. La razón fundamental por la que la gente se desespera es el área más política, como es evitar las guerras, los conflictos armados. Donde ha funcionado es en lo que toca a las instituciones que atienden la parte humanitaria, la Unicef, la Unesco, la OMS. Debido a su labor, si no existiera la ONU habría que inventarla. Y en el área política, la organización, en materia nuclear, ha sido muy útil. En casos como Irak, ahora con Irán, ha estado muy activa. Pero no cabe duda que los éxitos están más en los temas humanitarios.

_ ¿Y en América?

_ En Centroamérica, por ejemplo, por décadas estuvimos llenos de guerras civiles, al menos hasta los años 80. Sólo en Guatemala podemos hablar de 250 mil muertos, lo cual no es poco, sobre todo en un país con 13 millones de habitantes. La cifra es exorbitante. Allí, la ONU actuó junto con lo que se conoció como los grupos de amigos de los países que se iniciaron en Contadora. Luego muchos nos sumamos a gestiones de paz. Personalmente estuve muy involucrado en Guatemala desde el 93 y hasta la firma de la paz en el 96. También fue muy importante el trabajo en El Salvador. La ONU contribuyó mucho con esos procesos de paz.

_ ¿Cuál es el problema de fondo?

_El sistema Naciones Unidas tiene un Consejo de Seguridad donde está el meollo del problema. Pero es muy comprensible, pues cuando nace la ONU se establecen votos diferentes en materia de conflictos. Es muy fácil proponer que todos tengan un voto igual. Pero, por ejemplo, la isla de Dominica en el Caribe (80 mil habitantes) y otras del Pacífico como Nauru, que tienen muy pocos habitantes, no pueden tener el mismo voto que los EEUU o el mismo peso que Rusia o China. Ahí había un problema, pues las grandes potencias no tendrían algo que las defendiera de la votación masiva de los pequeños Estados. Y fue ante ese dilema que nació la idea del veto. Es común escuchar que las Naciones Unidas no funcionan, que el Consejo de Seguridad es inoperante. Pero durante toda la Guerra Fría muy poco funcionó la ONU, cuando el conflicto involucraba a EEUU y a la Unión Soviética. Ellos vetaban.

_ El antecedente importante se planteó durante la reunión de San Francisco, en el año 1945, cuando el canciller de Venezuela, Caracciolo Parra Pérez, hizo una intervención histórica. Anunció que el país votaba a favor de la creación del Consejo de Seguridad argumentando que era el resultado de una guerra y que, en consecuencia, los factores que participaron en esa guerra tenían el derecho de buscar la paz. Pero no de manera permanente pues, teniendo todos los allí representados la misma responsabilidad y los mismos derechos, ello conspiraría contra la misma naturaleza del organismo…

_ El punto es la defensa del multilateralismo, particularmente en aquella época donde no existían los microestados. No obstante, América Latina era muy pesada en la ONU en el año 45 pues aún no había ocurrido la descolonización. La tesis de Parra Pérez es muy defendible por un elemental principio democrático. Pero luego, con el surgimiento de los microestados hay una reacción ante eso pues se veía muy difícil cambiar las cosas en el Consejo de Seguridad.

-Pero debió haber momentos en que la ONU funcionó, también en conflictos políticos y armados…

_ Cuando la Unión Soviética se desintegró, ante la acción del presidente Bush (padre) de ir contra Irak, al invadir éste a Kuwait en 1991, el Consejo de Seguridad votó unánimemente para que los EEUU, junto a una coalición, interviniera para impedir que Irak invadiera, usando la fuerza, un Estado independiente, autónomo, reconocido. Estábamos en lo que se llamó el momento unipolar de los EEUU. Rusia, en ese momento, desintegrado como estaba el imperio soviético, aceptó el juego y el Consejo de Seguridad funcionó. En cambio, en 2002, cuando Bush hijo quiso intervenir en Irak, no sólo no hubo acuerdo en el Consejo, sino que Rusia, Francia, Alemania -aunque Alemania no tenía veto- estuvieron en desacuerdo. Fue lo que se llamó la coalición de los voluntarios.

_ ¿Podríamos llegar a la conclusión de que la multilateralidad ha sido sustituida por la multipolaridad y que allí está la esencia del problema?

_ Hemos entrado en otro sistema internacional. Se acabó el bipolarismo de la Guerra Fría, pasamos por el momento unipolar de los EEUU y ahora estamos de nuevo en un sistema internacional multipolar. Y efectivamente eso implica el retorno de la política de las grandes potencias. Estamos regresando a un sistema que se asemeja al siglo XIX donde las potencias son las que deciden si hay acuerdo o enfrentamiento. Retorna la geopolítica y las áreas de influencia. China anda buscando la hegemonía en Asia; Rusia quiere recuperar buena parte de lo que fue el imperio soviético; y EEUU tiene un marcado interés geopolítico en lo que se llamó “el Mediterráneo americano”, es decir, el Caribe. Sus temas de interés son migración, narcotráfico y seguridad nacional, enfocados básicamente en esta área. Vivimos un cambio de sistema, y sus instituciones, así como el derecho internacional, pierden fuerza. Los temas clásicos de los últimos años como la preocupación por los derechos humanos también pierden fuerza.

_ ¿Qué haría falta para hacer los cambios que la propia ONU ha dicho que necesita?

_ El problema es que una cosa son las reglas del juego y otra es la realidad. Un país fundador de la ONU, miembro del Consejo de Seguridad, como es Rusia, potencia nuclear, invade otro país ignorando el compromiso de la Carta de Naciones Unidas en una de las reglas fundamentales, la no utilización de la fuerza militar para modificar fronteras y ocupar un país independiente reconocido por la comunidad internacional. Allí ves la dificultad.

_ Si la ONU, en un hecho hipotético, decide cerrar, apagar e irse, qué pasaría?

_ Repito: si la ONU no existiera habría que inventarla. Aún en paz no faltan los conflictos. Teniendo en cuenta las ocasiones en que ha intervenido con éxito, vale la pena su existencia.-

Una nota por la paz:

Vale la pena recordar, hoy más que nunca, cuando la humanidad parece estar al borde de todos los abismos, las palabras del profeta Isaías:

«Una nación no levantará más la espada contra otra nación, no aprenderá más el arte de la guerra». «Escuchen esta voz que viene del Altísimo —dijo el Papa León XIV—, curen las heridas provocadas por las sangrientas acciones de los últimos días. Rechacen toda lógica de prepotencia y venganza y elegid con determinación el camino del diálogo, la diplomacia y la paz».-