Autor: Webmaster

POR UN PAÍS DE MÁS Y MEJORES CIUDADANOS

En medio de una emergencia humanitaria compleja, un grupo de jóvenes se reúnen para idear una nueva forma de atender lo importante en medio de las urgencias que deprimen a la sociedad venezolana. Formar personas capaces de reconocerse poseedores de derechos y comprometidos con el deber es la premisa que dio origen a Más Ciudadanos, organización no gubernamental que promueve valores ciudadanos y apuesta por la recuperación de la cultura democrática en Venezuela

A finales del año 2017, cuando Venezuela se encontraba en el apogeo de la emergencia humanitaria compleja, un grupo de jóvenes confluimos en una preocupación: una sociedad en crisis volcada únicamente a hablar de lo urgente. No es para menos hacer esta consideración, pues eran momentos que resumían nuestra vivencia cotidiana en constantes apagones de electricidad, escasez de comida, deterioro sostenido de los servicios públicos y colapso del transporte, aumento de los niveles de delincuencia y el éxodo masivo de familiares y amigos. En definitiva, una crisis multiforme y estructural que configuró a la sociedad en una dinámica de supervivencia donde los temas trascendentales no eran cosa del momento, se dejaba de atender así lo importante.

Antes de continuar, me parece necesario aclarar que con esto no quiero decir que aquellos problemas urgentes no resulten importantes. Durante años hemos sufrido en carne propia las consecuencias dramáticas de aquella crisis, la cual ha propiciado la negación de los derechos humanos y de la dignidad que cada uno tiene como persona. No obstante, entendemos que producto de nuestra condición humana, y que justamente por la dignidad que de ella deriva, debemos aspirar a una vida que vaya más allá de la supervivencia del satisfacer nuestras necesidades básicas; una vida con sentido de trascendencia donde seamos capaces de dejar nuestra impronta en el mundo.

En este contexto nace Más Ciudadanos, como una iniciativa de jóvenes que teníamos en común haber invertido buena parte de nuestra vida universitaria en la lucha social de calle, orientada a procurar un cambio político en pro de la redemocratización del país. No obstante, y luego de mucho trabajo personal, fuimos madurando y reorientando nuestro ímpetu para entender, poco a poco y de distintas maneras, que ese país que soñamos no se construirá únicamente con un cambio político, el cual si bien resulta necesario no será suficiente si no viene acompañado de una profunda transformación moral y social.

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RELIGIÓN Y POLÍTICA EN LA SOCIEDAD ESTADOUNIDENSE

Desde tiempos inmemoriales, la relación entre religión y política ha sido un tema de debate y controversia. Ambos espacios han estado estrechamente entrelazados, influyéndose mutuamente en diversas culturas y sociedades. La relación entre religión y política ha sido y sigue siendo compleja y controvertida. La fe ha desempeñado un papel importante en la formación de los Estados y en la definición de identidades nacionales. En la actualidad, la religión sigue influyendo en la política, tanto a través de la movilización de votantes como de la promoción de agendas específicas.

El debate sobre la separación Iglesia-Estado continúa siendo relevante en muchos países, y la influencia de la religión en la toma de decisiones políticas puede tener tanto aspectos positivos como negativos. Es fundamental promover el respeto a la diversidad religiosa en la política y garantizar la igualdad de derechos y oportunidades para todos los ciudadanos, independientemente de su fe o carencia de ella. Solo a través del respeto mutuo podemos construir sociedades más inclusivas y justas.

La religión ha tenido un papel importante en las campañas políticas estadounidenses desde la fundación de la nación. Aunque la Constitución establece una separación entre iglesia y Estado, los líderes religiosos y los políticos han trabajado juntos para influir en la legislación y en las elecciones.

James Madison fue conocido como el “Padre de la Constitución” en parte debido a sus primeros escritos sobre los derechos de los virginianos en los que argumenta que “la religión de cada hombre debe dejarse a la convicción y conciencia de cada … uno para que la ejerza como estas dicten. Este derecho es en su naturaleza un derecho inalienable”.

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NI SOCIALISMO NI NEOLIBERALISMO

El “socialismo del siglo XXI” falleció y no recibió lágrimas ni entierro. Ni vienen “revolucionarios” de otros países a honrar su tumba y admirar sus logros. Más bien los nuevos gobiernos de izquierda en América Latina se apresuran a tomar distancia de la revolución (¿?) venezolana. Es demasiado grande y evidente el destrozo sufrido por el país en estos 25 últimos años de ingresos petroleros tan superiores a los del pasado. El “socialismo del siglo XXI” que acuñó el chavismo es una falsa moneda que nadie compra.

Pero hay más: hoy en el mundo no hay economías exitosas que sean socialistas. En Rusia y China, a pesar de su estatismo político omnipresente y de su nombre de bautismo, lo que hay de exitoso en economía es capitalista. Las muy exitosas economías en los países escandinavos son liberales, a pesar de ser obra de gobiernos socialdemócratas. En ellos el pacto social es efectivo con cultura e instituciones de vasos comunicantes solidarios distintos de la economía liberal.

La economía liberal estimula la productividad y quien no produce no recibe y solo cosecha quien pone el esfuerzo de la siembra. Pero la solidaridad social expresada en el pacto social alimenta las instituciones y vasos comunicantes donde fluye el “no-sotros”. No hay economía floreciente que no sea liberal, ni convivencia social sin acuerdo que inspira y desata energías y convicciones que la hacen solidaria. Economía liberal y democracia social son las dos alas necesarias para que la sociedad moderna vuele exitosamente; no se puede volar con una sola ala.

Pero hay una herencia inercial que sigue prometiendo el “liberalismo” o el “socialismo” como banderas mutuamente excluyentes y termina en frustración. En América Latina se han prometido ambas de manera excluyente y han fracasado.

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¿La Rerum Novarum como piedra angular del Proyecto Europeo?

La Unión Europea de hoy, ese proyecto político de gobernanza común en constante evolución
en el que participan veintisiete naciones del continente, está sin duda inspirado en los valores
establecidos en la encíclica papal de finales del siglo XIX conocida como Rerum Novarum, que a
a su vez da origen a la Doctrina Social de la Iglesia.

La encíclica nace en un momento en que Europa está enfrentando grandes desafíos políticos,
sociales y económicos marcados por la industrialización, la urbanización y la movilización de la
clase trabajadora, y, consecuentemente de una elevada agitación social que se manifestaba en
presión política. Todo ello en un continente donde coexistían una variedad de sistemas de
gobierno, no poco con relativa o poca empatía por las clases más vulnerables.

Así pues, en el momento en que se publicó la encíclica Rerum Novarum en 1891, el movimiento
obrero estaba experimentando un rápido crecimiento y una mayor organización en respuesta a
las injusticias del sistema capitalista producto de la industrialización. Muchos trabajadores se
estaban organizando en sindicatos y movimientos socialistas o comunistas para abogar por
mejores condiciones laborales, salarios justos y una mayor protección social.

Pero también los movimientos socialistas y comunistas tenían como objetivo la transformación
radical de la sociedad capitalista y abogaban por la abolición del sistema de propiedad privada y
la redistribución de la riqueza y el poder en la sociedad como respuesta a las desigualdades y
explotaciones percibidas dentro del sistema económico y social existente.

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LA CARTA PASTORAL DEL ARZOBISPO ARIAS BLANCO EN 1957 Y SUS REPERCUSIONES HISTÓRICAS

Cercana la primera mitad del año 1957 se presentan los atisbos iniciales del destino final de la dictadura perezjimenista.

Será nada menos que la Iglesia Católica la que lanzará la primera piedra el primero de mayo de aquel año, cuando el Arzobispo de Caracas, monseñor Rafael Arias Blanco, publica su carta pastoral criticando la difícil situación de los trabajadores -y de los venezolanos en general- y haciendo algunos muy serios reparos a la actitud del gobierno del general Marcos Pérez Jiménez.

Hasta entonces, aquella dictadura parece consolidada. Son varios los factores que influyen al respecto, principalmente la circunstancia de que el Estado venezolano cuenta a la sazón con grandes recursos financieros como nunca antes y ha construido autopistas, edificaciones y obras de urbanismo fundamentalmente en la capital venezolana, todas ellas planificadas por gobiernos anteriores. Son recursos que provienen de una abultada renta petrolera en virtud del aumento de su producción, las nuevas concesiones y la crisis del canal de Suez. Pero, al lado de esta gran vitrina que exhibe la dictadura, están también ocultos sus oscuros lunares: presos políticos, torturas, asesinatos, exiliados, pobreza, crisis sanitaria y educativa, abandono del campo, crecimiento de los cinturones de miseria en las grandes ciudades, etc.

Será en medio de este contexto que el Arzobispo de Caracas publica su Carta Pastoral. Se trata de un documento breve, pero preciso y contundente, que fue leído el Día del Trabajador en los distintos oficios religiosos cumplidos en iglesias y capillas de todo el país. Su mayor énfasis lo hizo en la realidad sociológica imperante entonces, caracterizada por el acelerado incremento de la población urbana y la consiguiente reducción de la población rural.

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